lunes, 24 de julio de 2017

Miradas


¿Mi balanguera o la cuadratura del círculo de Ramón Llull?

   Frente al obrador de mi panadera de siempre, Aina, se reflejan, bajo los arcos del Archivo Histórico, los primeros rayos de sol todavía adormilados. Me sonríe pícaramente mientras salpica entre sus manos la última ensaimada. Es la hilandera de mis sueños y le susurro aquellos primeros versos del himno balear:
Archivo Histórico Provincial de Palma.
Himno: https://www.youtube.com/
watch?v=nnJ907Rept0a

Adaptación de un poema
de Joan Alcover (1854-1926)
.
    
La Balanguera (Catalán )
La Balanguera misteriosa,
com una aranya d'art subtil,
buida que buida sa filosa,
de nostra vida treu el fil.
Com una parca bé caviŀla
teixint la tela per demà
La Balanguera fila, fila,
la Balanguera filarà. (...)
La Balanguera
(del francés "boulangère": panadera, hilandera para otros estudiosos) misteriosa,
como una araña de arte sutil,
vacía que vacía la rueca,
de nuestra vida saca el hilo.
Como una parca que bien cavila, tejiendo la tela para el mañana.
La Balanguera hila, hila,
la Balanguera hilará. (...)
   Mientras me alarga el pico de un llonguet con sobrasada vuelve sus preciosos ojos hacia el espejo, desaloja un mechón de cabello de su frente y murmulla bajito, mas yo lo oiga, que esta tarde irá con su novio a Soller en el viejo tren de madera que sube hasta la sierra de Tramontana. Fuera me espera Javier agitando los brazos sobre su Vespa como un farero en mitad del mar de piedra que es la calle Ramón Llull (aquel que versó la cuadratura del círculo en el siglo XIII). Me lleva de paquete hasta el castillo de Bellver. Nos persigue un huracán de voces que retumban en callejas y patios medievales. Estresados, miles de turistas reparten fotos a diestro y siniestro del planeta con su ipod. "A eso lo llaman viajar", escapa a voz un viejo sentado bajo un olivo milenario que simila las fauces de un león sobre un águila. En sus manos un libro, Turbocapitalismo, los maestros de la quiebra (Kant Ediciones, 2016) de TRaphael Nagel: "...el crecimiento económico que tenemos actualmente viene en gran parte por el turismo, pero el tema del turismo también es fruto de las inseguridades que generan países como Francia con los últimos atentados, los países árabes... Esto tampoco es sostenible, no es un crecimiento que vayamos a tener aquí para siempre, es temporal".
   En el castillo/cárcel esquivo a los vigilantes tras la silueta/cartón de Gaspar Melchor de Jovellanos, en la que fuera su celda durante seis años. Alcanzo uno de los libros de su biblioteca: Memoria sobre la educación pública o sea tratado teórico-práctico de enseñanza con aplicación a las escuelas y colegios de niños. Cartuja de Valdemosa (Mallorca, 1802). "Hace unos días estuvieron miembros de la Sociedad Económica Mallorquina, de Amigos del País, me parece escucharle, y me pidieron que les redacte un proyecto para que aquí, en Palma, exista un centro de enseñanza media gratuito y libre de admisión, como en mi Gijón". ¿Una educación universal, una reforma agraria que acabe con la pobreza imperante, más obras públicas útiles para uso del pueblo, abolir la Inquisición y una economía más liberal que no dé sólo riqueza a familias nobiliarias? Entre los Ilustrados de aquel periodo, pero..., ¿cuan lejos nos queda de este país hecho jirones desde antes del XIX? Un periódico destaca que el gobierno balear incrementó casi un ocho por ciento el presupuesto en Educación para el pasado curso (rara noticia frente a tantas sobre juicios a expresidentes corruptos, fiscales con bienes en paraísos ídem, y realezas casquivanas, pero ahí queda).
F. Chopin. Preludio Opus 28, nº 15:
https://www.youtube.com/watch?
v=Sh03YXzvDF4&list=
RDSh03YXzvDF4
   Mirando la bahía se borran los desgarradores lamentos de heridos y presos de las guerras de Sucesión y Civil lacrados a estas paredes de la fortaleza. Ayer, en la Cartuja, se me impregnó la desesperación al recordar los ecos de las "gotas de agua" de F. Chopin (su Preludio Opus 28, nº 15). La certeza de la muerte alcanzando a su amante George Sand y su hija, le hizo creer, al verlas, que son espíritus (como mi balanguera en quien no he dejado de pensar un instante).
   Corro hacia la estación y la veo abrazada a través de la ventanilla del vagón. El guardagujas separa nuestros raíles.
   Dejo partir el tren y busco el andén donde colgaron, no ha mucho, obras de Joan Miró (Barcelona 1893, Palma de Mallorca 1983). Dibujos que sellaron fantasías a la dureza del hierro sobre el metacrilato. Caigo en un mundo de constelaciones oníricas de aparente infancia, si no fuera porque en el Es Baluard, el museo de arte moderno, donde tropiezo con el Miró luchador, resistente al franquismo. 
   Alrededor de Ubú Rey, la obra literaria de Alfred Jarry, Miró arroja el horror en esos muñecos locos, estereotipados hasta la estupidez, que han vuelto en uña y carne a los plasmas de nuestros hogares y tribunas de medio mundo. Miró se enfrentó al paradigma del dictador, quizás su obsesión permanente. Hoy parecen haberse diluido las líneas rojas en las democracias y ahí están los neo-xenófobos, los neonazis, los homófobos,  cómo crecen en el Este Europeo, como se alzan populismos en EEUU, ocultándonos los muertos colaterales que se van quedando en nuestras cunetas virtualesY tiemblo al comprobar los fascismos emergentes, los gritos en las calles contra los inmigrantes, las casas quemadas, los refugiados sin refugios, los líderes más esperpénticos en las más altas predelas de nuestros parlamentos. Y la visión de Miró se engrandece y los colores, el rojo y el negro, son la sangre y el luto (Llull llevó a la tinta, el negro de las palabras impresas, el Llibre de les bésties, (El libro de las bestias), parte sexta del Félix o Libro de las Maravillas, donde ya destapaba el fondo del ser humano ante el poder). 
   Alguien me sugirió que Mahler es la tierra y Debussy el mar. Ambos suenan bajo el faro de Formentor donde cae la tarde en un inmenso claroscuro de piedra y mar cristalina. Ya en la noche, en la plaza de Pollença, tres jóvenes pasean un perro a la puerta del Casino, en un mero paréntesis en su locura diaria. Luego llegarán el otoño e invierno. Dicen sentir nostalgia por una pantalla sobre la que proyectar el cine de siempre. Disfrutar, pausadamente, de un Cine-club con las películas en blanco y negro. Quieren entender el cine actual y sobre todo charlar de los temas que les preocupa y dar vida a un lugar que se desborda en verano pero por el que todo pasa muy rápido. No deja posos de cultura, de raigambre, de saber, más allá del ocio de historia abreviada y gastronomía. Es el ritmo de la vida actual, no más.
   Al final, casi de madrugada, vuelvo hipnotizado, bajo un silencio sepulcral, hasta mi hogar de paso: la puerta del obrador de mi balanguera. Allí, donde un día más, he tratado de cerrar, en un círculo imposible como hiciera Llull, la cuadratura humana de esta hermosa isla; una cuadratura con ese mosaico de vidas e historia que he ido encontrando en Palma donde quiero sentir la próxima estación.

miércoles, 8 de marzo de 2017

Miradas


La diosa Themis a la puerta
de los tribunales en Valparaíso (Chile).
In-justicia

   Dicen, quienes han pasado por la puerta de los Tribunales de Valparaíso (Chile), que les sorprende ver, supuestamente  a la vieja diosa Themis Fermida-, que tiene recogida la balanza y la espada, con un brazo en la cintura, mostrando toda ella un gesto desafiante (leí que fue un regalo de un inglés injustamente juzgado por delitos que nunca cometió). Es la antítesis de la imagen a que nos tienen acostumbrados con los ojos bajo una venda y la espada preparada para el ataque. 
   Un viejo amigo mío, con el que comparto desde hace muchos años lecturas y tertulias épicas sobre Historia, me confiesa que fue presa de la violencia, el maltrato y la persecución en la aulas, lo que hoy llamamos bullyingQuienes le colgaban boca abajo desde un segundo piso en el hueco de una escalera, en aquellos colegios de sotana y palmeta, son algunos de sus vecinos, actuales representantes políticos que legislan y alguno hasta imparte justicia en tribunales (crecieron, además, su ya alta condición económica y estatus social). La ley no fue nunca igual para todos. Este amigo tuvo que abandonar el centro presionado por los religiosos que lo regían. 
Portada de El Jueves, nº 2075.
   En los periódicos del viejo café sobresalen los titulares de la decisión de los jueces, y juezas, de no llevar a prisión a los sentenciados en el caso "Nóos" (absuelta la Infanta Cristina y para su marido Iñaki Urdangarín, seis años, pendiente de la resolución del recurso ante el Tribunal Supremo; igual que Rodrigo Rato y Miguel Blesa sobre las tarjetas black del "Caso Cajamadrid"). 
   Buceando en otras páginas destacan en negrita las presiones sobre jueces y fiscales del gobierno de Partido Popular (PP), desde la Fiscalía General del Estado y del propio ministro de Justicia (del resto de los partidos políticos pocas voces señeras y rotundas de denuncia de estas estratagemas). En la televisión el presidente de la Comunidad de Murcia, Pedro Antonio Sánchez, habla, tan campante, de que su imputación, ahora investigado, no es formal, término éste último que no existe. Está imputado, investigado ahora cuestión del discurso imperante y huero, y punto. Pero toca marear la perdiz, o la gaviota.
   Ahora, me viene a la memoria que a muchos, aquellos que carecen de medios, sí que se les aplica la justicia con todo su rigor. En 2013, en Requena, se condenó a una joven desempleada y madre de de dos niñas, a un año y nueve meses de prisión por haber estafado una cantidad que no llegaba a quinientos euros de una tarjeta de crédito que encontró en la calle y con la que compró pañales y comida para sus hijas. Un juez evitaba su entrada en prisión hasta que llegó el indulto del gobierno, fruto de la presión mediática y social. Su vida pendió del mayor de los fracasos del sentido de la justicia, la reinserción, pues ni antes ni después, pasados varios años, había delinquido. 

   
Carlos Lesmes. público.es
Como ya dijo el presidente del Consejo General del Poder Judicial y del Tribunal Supremo, Carlos Lesmes, "el modelo de organización criminal q
ue está pensado para el robagallinas pero no para el gran defraudador, no para los casos como los que estamos viendo ahora donde hay tanta corrupción" (SER, 21-10-2014). La ley procesal, que data de 1882, lleva sucesivos "parcheos", según Lesmes, y no está desarrollada para abordar estos delitos "complejos de investigar". Por tanto, repite, lo que es un clamor en la calle, hay que elaborar una nueva ley de enjuiciamiento criminal. Propone también mayor autonomía y margen de trabajo para fiscales y menos peso a los jueces que instruyen "macrocausas". Ahora, con el actual sistema de instrucción sólo se puede tener a un juez en un caso; con una investigación llevada por la Fiscalía se podría tener hasta veinticinco fiscales, que "obtendrán mejores resultados en tiempos". Pero, ¿a quien corresponde esa decisión?
   Esta tarde ella no está al fondo de la cafetería una silueta inmóvil, tímida, casi transparente. Aquella mujer que se sienta silente con un té eterno mientras mira la lámpara de araña modernista. Es una jueza que tuvo que venirse de los juzgados de una plaza de nuestro mediterráneo especulado y mafioso, que no remonta una depresión que lleva camino de plantarla bajo los cipreses del cementerio; tiene las venas recosidas bajo esa sempiterna chaqueta de algodón. El camarero cuenta que no es la única. Que algunas de aquellas que le hacen levantar la taza y sacar alguna tímida sonrisa son compañeras que volvieron machacadas de una persecución, de unas amenazas veladas y sutiles, de encargos a tareas y menosprecio de su labor con la toga. Son las grandes sombras que no termina de ver la Dama de la Justicia.
   Y retumban de nuevo en mis oídos los disparos del juez argentino Alberto Nisman, que "se suicidó" en vísperas de acudir frente a una comisión parlamentaria en la que aparecerían implicadas las principales redes del poder político y económico de su país. O aquel juez apartado de la carrera judicial por escuchas a unos procesados en la cárcel en plena instrucción de un caso de raíces políticas (Baltasar Garzón), amén de otros tantos profesionales que se ven abocados a abandonar su trabajo, sus vidas, ante la presión de los violadores de la Ley.
   Al final, ¿qué es pues la Justicia, si no tiene que ver con el efecto esperable sobre quienes debe recaer y administrar para conseguir un fin común basado en la convivencia y la igualdad? Todo concluye en que se ha caído en la in-justicia, donde el prefijo "in" toma toda su fuerza como "privación, negación". ¿Terminará por ser el in de los terribles finales dictatoriales in-mediatos, fruto de una contractual in-actividad generalizada, tras un in-terminable quebrantamiento de lo sensato y bueno para el bien común? ¿Cómo deben y por quienes deben ser modificadas las leyes? ¿En qué momento? 
   Quizás, como se atribuye a San Agustín, refiriéndose a los pobres, ya que para él los ricos y poderosos estaban "tocados" por la gracia de Dios, la Justicia llegará a aquellos con la Muerte. ¡Alegría!


Hoy, un día más, para todas las mujeres de la tierra, 
que se aleje de ellas cualquier tipo de injusticia.


sábado, 3 de diciembre de 2016

Miradas


Sonoridades del Camino de Sant Jaume: campanas de estaciones, de iglesias, trinos, escolanías..., silencio

Cruce de trenes en San Feliu de Pallarols.
https://www.youtube.com/watch?v=iNm2yAJvSvE
   Desaparecieron de mi memoria los sonidos de la campana de estación. Se disipa en mis pupilas el último vapor de la locomotora  traqueteando sobre los desgastados y estrechos raíles. También se marchó aquella sensación ante lo incógnito al mirar por la ventanilla recostado sobre los asientos de madera luego revestidos de escai. Ya no quedan esparcidos restos de cenizas de carbón, ni las carcomidas traviesas del viejo tren de Olot-Gerona.
   Hoy es un sendero de tierra pisada con nervios hechos de rodaduras de bicicleta y huella de bota de peregrino del Camino de Sant Jaume que partió de la frontera con Francia, o del monasterio de Sant Pere de Rodes. Es un pasillo en la roca con diminutos arcos que saltan laderas (antes llevaban aguas a los regadíos de las masías). Nos cruzan rostros de color pedaleando sobre bicicletas oxidadas volviendo del trabajo, alegres, desenvueltos, con la camiseta del barça sudada. En los márgenes, campos inmensos de frutales. Pájaros que trinan al tintineo de la vieira sobre mi mochila. Hay niños jugando en los toboganes de antiguas estaciones, ahora parques o centros de interpretación.
   La noche me sobrecoge en Sant Feliu de Pallerols. A la altura del puente está Pescalluna, “El Niño que quiso pescar la luna”. Llegan las risas del grupo de María que vive su despedida de soltera. En su juguetona gimkana está escrito que yo le "declare" mi Amor. Creo que ella guarda en su corazón a Pescalluna
   Vuelvo despacio hacia la pensión de Antoni. Delante de la cruz de la iglesia, que recuerda a todos los caídos en la guerra maldita del "36", lanzo mi mirada a la sierra, regazo de quienes intentaron salvarse de la cárcel y la granada. Corre el viento, y las estrellas están más cerca. A la mesa con un vino de su cosecha mi "hospitalero" trae la memoria colectiva de San Feliu que sus tatarabuelos fueron recreando desde 1860
El líder anarquista
Buenaventura Durruti.
   Estas paredes se impregnaron del sudor del líder anarquista Buenaventura Durruti que ataba con cadenas a los soldados que querían abandonar el frente y huir a Francia ante el avance de los nacionales. El abuelo de Antoni volaba puentes (huele a pólvora mojada la calle, ha habido fiestas). Muchos de aquellos milicianos dejaron sellados sus nombres o besos para mujer e hijos, horadando la piel de un árbol milenario con navajas y cuchillos que luego debieron tirar al desfiladero. No imaginaban los campos de “concentración” del otro lado. Ni volver la mirada hacia su República enterrada. El árbol murió o lo cortaron de raíz los facciosos. 
   Al día siguiente, después de comer pan tierno en Rupit, fuera de la ruta, será la escarcha sobre mi saco en la ermita de Santa Magdalena quien moje mi memoria recordando al taxista que contaba con sorna de aquel cura que se subía fácilmente las faldas. Luego L’Esquirol, maldito nombre que recuerda aquellos trabajadores que sustituyen a otros en las huelgas. Pero me aclaran que viene de "ardilla", de la vieja Santa María de Corcó. Hoy es miembro de los pueblos de la alianza de municipios separatistas (Associació de Municipis per la Independència, AMI). Se ha puesto la barretina. En la calle no se nota la "guerra" de los porcentajes entre el gobierno central y el catalán sobre quienes desean abandonar España, lo tienen claro. 
https://www.youtube.com/watch?v=57UemLMGvvQ
https://www.youtube.com/watch?v=Bd6wYjLbqG8
   En la bajada hacia Manresa, granjas de cerdos, y el camino hacia el matadero. Guarridos y gruñidos que me llevan a pensar en el verdadero sufrimiento humano, cuando la conciencia aparece. ¿Aquellos no tendrán un lenguaje que avise a sus congéneres para rebelarse? Bajo mi capucha enfundo los auriculares con Lluis Llach y sus "Campanades a mort". Y siento rabia y asco de cómo desde cualquier bando se pudo reprimir a sus propios hermanos , como si fueran estos cerdos, en la repugnante y bárbara guerra civil.
Yerko con su lira.
https://sites.google.com/site/yerkoinfo/
   Ya en Manresa sobre las paredes de su catedral el grupo Yerko Fuenzalida Lorca pone poesía a las cuerdas de una Kora africana, o con la Lira Tartésica. Yo quiero ser enterrado con los ecos destilados por Yerko de los epitafios de aquella estela del siglo II. Sonidos encontrados en el Camino. 
   Cuando la vista se marcha al otro lado de la muralla se divisa la iglesia de la gruta donde Ignacio de Loyola, Íñigo López de Recalde, recuerdo su, "abrir los ojos al entendimiento". Tanto que fue preso en Alcalá por sus ideas. Ahora un par de árabes suben la cuesta con su túnica blanca y barba. En la pared un “si quieres ver el arco iris, deberás soportar la lluvia”. Seguidores de Loyola, como Juan de Mairena ya no soportaron la tormenta cuando antes de terminar el siglo XVI destapó la caja de los truenos con los "Regicidios", y me estremece pensar que esa época no esté muy lejos. Algunos seres, en ciertos puntos del planeta se lo están pensando con sus regidores, reyes o no. No pueden más.
   También estoy cansado. No sé si de vivir así, huero, de buscar aquello que no existe. Vago con la determinación de acabar con mis huesos bajo la tierra fértil del ábside de un monasterio, junto al humus de la tierra de aquellos monjes anónimos, cistercienses que asumieron su jerarquía porque se entregó a ellos. Mis pasos lentos, agotados, me elevan a la escarpada Abadía de Montserrat donde me esperan los Benedictinos.
https://www.youtube.com/watch?v=0N9Dq5ciFsY
   Amanece. El sol se asoma a la torre donde las campanas llaman a Laudes. Metal en las sienes, tiembla el estómago. 
Monjes de Montserrat en 2014.
"Volem votar" sobre el proceso
de independencia de Cataluña.
   El rector es joven. Asume la historia de sus antecesores que en pleno franquismo, en los cuarenta, cantaron la misa en catalán. Sabe que son marca política de Cataluña. También acogieron a reyes y familias acaudaladas que adornaron la basílica hasta repletarla de joyas y ornamentos. La moreneta es rica en ropajes y capillas. Estos años varios monjes fueron enviados a otros centros de la Orden por sus orientaciones políticas o sexuales. Al verlos bajo el altar siguen siendo el enigma patrón de una convivencia humana e intensa, ahondando en su fin acercarse a la sabiduría... 
www.revistamusical.cat.
https://www.youtube.com/
watch?v=7-Fkh3mUqWY
   Al mediodía su Escolanía y el “Virulai”. Voces armoniosas, niños que estudian con celo y cuidado sus voces virtuosas, el canto y las humanidades. Van como los de su edad luego en el tren cremallera a la piscina de Monistrol. 
   Cuando caemos al vacío para volver a la ruta, en la penumbra de las arterias del monte, Pau Casals y su chelo deslumbran surgen del arco de Georges, y de sus 76 años, muchos como solista en las más importantes orquestas de Europa. Es además luthier. No le agradan los turistas asiáticos que sólo le bombardean con fotos. Sonríe cuando alguien se sienta a su lado y escucha.

   Es finales de agosto y el calor arrebata el aliento. Al final vuelvo al mismo sitio, como en los versos del poema de Paco Álvarez, Aunque solo sea uno. Quiero volvérselos a escuchar a nuestro entrañable, genial en lo humano y artístico, Luis Eduardo Aute: "... como espiral regreso siempre al mismo punto./De vuelta en un mundo/que inventé para estar contigo".
https://www.youtube.com/
watch?v=an6AQAjGIng

   Para estar al lado de ti, Luis, y escucharte de nuevo, merece la pena volver. 
   Un abrazo, amigo.

jueves, 30 de junio de 2016

Miradas


Cuenca (2012). Patricia Moericke.
 patriciamoericke.blogspot.com.es
Cuenca, 
la hermosa cenicienta aún dormida

Torre de Mangana. Años 30.
     Julián y Fermín miran sin ver, bajo sus sus camisones azules, la hoz del Júcar a través del "ojo de buey de la tercera planta del "Virgen de la Luz". Desde su destierro hospitalario discuten a salto de mata de política, de estas sierras refugio de unos maquis desheredados de su República por los facciosos y luego dominio de caciques; que no llegó industria, que cierran comercios, que sus hijos emigraron por no encontrar trabajo; que no ven a sus nietos más que en Semana Santa o San Mateo. Fermín la apoda La Cenicienta, a esta tierra sometida y olvidada por una "madrastra cruel" -cualquier poder político o fáctico-, que vaga dormida por sus hoces. Y, de las últimas elecciones "¿pa qué?" para que repitan los mismos (hasta se pasan un whatsapp que especula sobre un "pucherazo"). Que han vuelto a ganar los mismos, los del PP, a pesar de los "paseíllos" de sus cúpulas corruptas por los tribunales. ¿Corrupción?, "hasta una de las hermanas del rey, ¿la guapa?". Julián masculla, casi con rabia, "Rajoy va a la caza de un gobierno de salvación nacional aliándose hasta con los Socialistas y el chico de Ciudadanos". "Pues yo a los de la coleta morada no los entiendo, dice Fermín, me dan miedo, seguro que anularán al PSOE; tranquilo, dice su compañero de habitación, no te cojas "berrinches" que no es más que campaña de todos los medios que son de los mismos de siempre y "arrecian"; ¡miá qué hostia!, dice Julián
   Luego echarán un euro para ver un rato la tele sobre sillones ajados, vestigio de los recortes, amén de los cierres de plantas y especialidades, en los hospitales manchegos (de la "Era Cospedal", Dolores, la expresidenta que ahora es sombra de Mariano). Ven tv castilla-lamancha, atiborrada a corridas de toros y mercadillos de pueblo ahora con los socialistas de Page (Francisco). No ha cambiado de la de los de antes que utilizaban tarjetas con cargo al erario público y ciertos tratos vejatorios a sus trabajadores. No se nota mucha diferencia, por ahora. ¡Qué pena! 
Fachada de la Forja de J. L. Martínez
en la hoz del Júcar.

   El Júcar que vislumbran roza imponentes "rascacielos"; casas adosadas a la piedra que se inclinan como los viejos chopos a las riberas. Cerca del "Recreo Peral", José Luis (Martínez) retuerce en su forja el mostacho a Tip (Luis Sánchez Polack) y el moflete al carirredondo, José Luis Coll (¿recuerdan? Coll, el conquense: ¿No vamos a meternos con el gobierno? Tip: Mañana hablaremos del gobierno), vamos, como nuestros ilustres enfermos (porque en Cuenca se habla poco de política, y cuando se hace se parte en dos, como las hoces que surcan sus ríos el Júcar, ya dicho, y el Huécar). Tip y Coll fueron iconos del humor ácido y del absurdo en la pequeña pantalla en blanco y negro, y de tele hay tradición en la ciudad "colgada".
Estudios de Cuenca Ciudad Global
J. Arozamena con A. Navarro y 
J. V. Ávila con Aurelio Cabañas.
   A finales de 1985 llegaba a la Universidad Internacional Menendez Pelazo (UIMP) "Cuenca Ciudad Global". Pruebas del canal satélite y todo el famoseo por el casco antiguo. Jesús Hermida, Eduardo Sotillos, expertos internacionales y los rostros más conocidos de la pequeña pantalla, dibujaron el futuro audiovisual, y casi se ha cumplido al punto. Durante el seminario de 1988 un lapsus en las claves del satélite trajo el destape a esta ciudad pudorosa; la primera sobre esta piel de toro hispana en ver una película porno en abierto. La centralita comenzó a hervir en llamadas desde un ¡cabrones, esto es lo que viene con la democracia!, hasta los ¡benditos hijos por estas reliquias! 
Tejados, con antenas.
Juan Antonio Cuenca.
artejacuen.com
   Pero McLuhan no salió más que en las actas y las antenas parabólica volaron a Madrid. Cuenca volvía al apagón histórico, a ser la Cenicienta de un cuento sin final feliz. A las doce los gatos dominaron nuevamente los tejados de la ciudad pétrea, paradigma de la sotana en aquella vetusta y anquilosada España gris, parduzca, como la dibujara magistralmente Lorenzo Goñi.
Piernas de Cuenca. Aguafuerte (1959).
Lorenzo Goñi.

   Sotanas y birretes que pervivieron con el glamour en el Auditorio de la Hoz del Huécar entre las partituras de las Semana de Música Religiosa (este año Cervantes fue musa en su LV edición). Pero el sueño de convertirla en la pequeña Viena de Pablo López de Osaba se quedó en el limbo. Eso sí, en las mañanas de Viernes-Santo, desde hace ya cuatro siglos, se postran cirios ante la procesión del Calvario, "Las Turbas". Procesiones, muchas, desde la Inquisición, ahora pulcras, pues tanto se ha lavado la historia de esta ciudad que muy poco trasciende de quienes fueron azote de una Iglesia degradada y contrarreformista. Aquellos conquenses hermanos, Alfonso y Juan de Valdés (s. XVI), erasmistas, regidor y diplomático con Carlos V el primero, y filólogo el segundo, autor de Diálogo de doctrina cristiana (Alcalá de Henares, 1529). Tuvieron que poner tierra de por medio. 
   También se persiguieron brujas, hasta que Azorín reivindicara a la hechicera Catalina Caballero en Memorias inmemoriables (1967). Las de antaño se soterraron bajo las losas de las entradas de algunas iglesias. Una Iglesia que hasta exportó figuras como la del cardenal Francisco de Mendoza (siglo XVI). O acogió la trastienda de la clave en son político del arzobispado de Madrid (muchos recuerdan la mitra televisiva de monseñor José Guerra Campos, estuvo en la diócesis entre 1973 y 1996, y que dio mucho que hablar por su afinidad con el franquismo durante la Transición; fue aparcado por el Vaticano en esta plaza tras no haber podido asir la plaza del fallecido Casimiro Morcillo que pasó a Vicente Enrique y Tarancón, el rostro de la Iglesia en el proceso de apertura democrática). 

   Estos días la Libertad asoma al Claustro de la Catedral con Ai Weiwei (sobre su encarcelamiento por el régimen chino en 2011). Entre críticas y halagos sobre estos muros parecen vertirse con más fuerza los rayos de luz que atraviesan sus rompedoras vidrieras contemporáneas y mágicas. En su momento, como las expuestas ahora, de pintores relacionados con el Museo de Arte Abstracto, aportan una visión más compleja y atrevida con el futuro entre el espacio religioso y la trascendencia, si la hubiere, entre lo divino, para sus creyentes, y la autorrealización humana. 
Pío Baroja se refiere a los "rascacielos de la hoz del Huécar
 en Los caprichos de la suerte (1951), editada en 2014.
   Presiento que el asumido y acallado orden, roto tan sólo por rezos y oratorios en migajas festivas, se romperá en mil pedazos si en la conciencia de sus habitantes remonta el ímpetu de su Historia reciente y también remota. Un cajón de piedra enorme, la antigua cárcel -fija a la muralla musulmana de la entonces Qūnka-, fue patíbulo de cientos de hombres y pozo donde ahogaron sus vidas en la penumbra rayando con las uñas el yeso de la celda de castigo tras la guerra civil. Ahora, este Archivo provincial sobresale sobre cimborrios de iglesias y conventos en un casco que cumple su XX aniversario como universal.
   Para ese sello, mucho tuvo que ver que a mediados de los sesenta, y a hurtadillas, fue entrando la libertad, al menos en lo creativo, de la mano de un Fernando Zóbel. Su mecenazgo con la vanguardia pictórica se "cuelga" en los muros de una de sus casas abocadas al precipicio (el Museo de Arte Abstracto de las Casas Colgadas; y por alegoría, siempre la duda de caer o no al abismo aquí no se ha cumplido). 
Brigitte Bardot (1959) de Antonio Saura.
Museo de Arte Abstracto Español.
   Las sombras de Zóbel, Torner, Chillida, Guerrero, Saura..., son alargadas. Tanto, que son muchos los artistas que surgieron a su estela: Miguel Zapata, Moset, Lagunas, Torralba, Navarro... También dieron pie a que se "colaran" los locos objetos encontrados de Antonio Pérez en el convento de las Carmelitas. 
Objeto encontrado.
Fundación Antonio Pérez.

   A los pies de ambos universos vanguardistas repican trompetas y trombones con músicas del ayer y del mañana en el Auditorio, vaciando el eco en el hueco de una antigua mina del Huécar.
   Remontando este tímido y susurrante río, se eleva, ya fantasma, el "Hocino" de Federico Muelas, donde naciera el verso y la melancolía en este paraíso perdido. Ahora, abandonado y destrozado, duele pensar en cómo fuera el rincón donde el poeta cobijara, en primaveras intelectuales, a artistas, políticos y poetas. 
Federico Muelas al pie de
la hoz del Huécar.www.abc.es
   Los muros derruidos, los jardines laberínticos, perdidos a su suerte, son el símbolo que va parejo a la ciudad, miento, al alma de la ciudad; el alma que parece eterna, mas recientemente muerta. Uno pasea con las sombras de Muelas por las tascas de la parte vieja y escucha la tertulia El bergantín de la vela roja, y a sus "conjurados de Contrebia" (como se conoce en la mitología a estas tierras). Cuando la luna enciende la hoz a los pies del hocino, entra en tertulia con García Lorca, Cela, Sánchez Mazas, Gerardo Diego y tantos otros enamorados de la quietud, lo mágico de Conca; o volando con la aurora La Cometa a la que se cuelgan los títeres que se fugaron por la serranía y que han vuelto, ya treinta años, Títeres Larderos. 
Grupo Tábano. "La ópera del bandido".
II Semana de Teatro Independiente. Años 70.
   Porque por aquí pasó mucho teatro en las innovadoras Semanas de Teatro Independiente, que acarreaba en furgonetas y carros Ángel Luis Mota (Els Joglars, Los Goliardos, Tábano, Comediants, Ditirambo entre muchos que pusieron patas arriba el Teatro acomodaticio al régimen). Ahora el "Bita 2016", con los irreductibles de la Asociación Amigos del Teatro. Ángel Suárez que reivindica al actor como elemento básico del hecho teatral. Ojalá no sea de nuevo semilla incierta.

Montsechia vidalli. 
Las Hoyas (Cuenca).
   Y dentro de este baúl de lo inverosímil y contraste llegó el museo de las Ciencias, luchando por abrirse hueco entre tanta torpeza, y genuflexión. Naves lunares, dinosaurios, y fósiles (con la Montsechia vidalii, la flor con más de ciento treinta millones de años, de las primeras plantas florales o angiospermas del planeta, con órganos sexuales).

   Cuenca no sale ahora mucho en la prensa, ni en los telediarios. Hace un siglo sí, por un asesinato (que no fue); ahora también, desgraciadamente, por dos jóvenes cuyos cuerpos terminaron disueltos en la cal del odio y la sinrazón (maldita violencia de género que salpica diariamente de sangre los informativos). El primero no se borrará del imaginario (no así de las torturas sobre los inocentes, que magistralmente llevó a la pantalla Pilar Miró; un referente a lo que los regímenes asesinos son capaces de llegar).
Cuenca de Ecuador.
www.hotelyanuncay.com






   Cuenca es parador de anónimos, soldadesca vasca que llegó con Alfonso VIII a los que otorgó Fueros sin dinares; tinadas de pastores y tejedoras en las calles de los Tintes con la trashumancia de la Mesta; insignes reales como Alonso de Ojeda (1468-1515) que muy pocos saben en este país que dio nombre a la tan renombrada Venezuela de todos los informativos, o Andrés Huertado de Mendoza (1510-1560) que fue virrey del Perú y fundara la bellísima hermana Cuenca de Ecuador; o peones de cuello agazapado al pecho, al paso del señorito, saqueada por carlistas y franceses.
   Pero Cuenca es, sobre todo, tierra de hijos fieles que se aferran, se enredan al hierro frío y duro de su pobreza, a su historia.
   La Cuenca de lagos infinitos en épocas glaciares se fue secando en sierras agrestes y salvajes, para luego vestirse de hermosos pinares. Pero como la ficción, aquella Cuenca se escapa a la razón, y tratan de retenerla; como los ojos de Julián y Fermín que van rindiéndose al sueño. Pasa la enfermera y reparte somníferos que aplicadamente toman. Soñarán con ella y mañana no reconocerán lo que de fantasía y sexo les haya estremecido. Como a esta ciudad, que persiste en ser onírica y diosa del recuerdo, luego borrado al primer rayo del alba. Trae calabazas el arcón del tesoro, y van negándose todas sus pretensiones, como en un mal final de la Cenicienta.
   Muelas cercó el cuento en un soneto a esa Cuenca:
"Alzada en limpia sinrazón altiva
pedestal de crepúsculos soñados".


   Y así puede que hasta la eternidad, si sus propias criaturas no la despiertan y no se enfrentan a la "madrastra".
www.turismo.cuenca.es

domingo, 1 de mayo de 2016


 Miradas

Sevilla enigmática y recóndita tras el bullicio



  Jaime tiene la barba rala. Bajo los arcos de blanco y amarillo del patio del Hospital de la Santa Caridad, relata con parsimonia cómo perdió la cabeza por los golpes que recibió mientras tiró de artes marciales en su juventud para llamar la atención de sus amores. 
 Sentado en una banca no desvía su mirada del altar con esas esculturas que parecen vivas del Entierro de Cristo (Pedro Roldán, 1672). Cuerpos vivos que pintó Juan de Valdés Leal del que en el sotocoro cuelga su Finis gloriae mundi e In Ictu Oculi, esqueleto sobre oropeles, representando la banalidad de lo terrenal (precisamente en un hospital para ajusticiados e indigentes en una señera plaza comercial como fue Sevilla desde el siglo XVI hasta finales del XIX). Toda una alegoría al trajín entre la riqueza y la beneficencia cristiana.
San Pedro Nolasco se embarca para redimir cautivos.
Alonso Vázquez (1605). Se dice que el rostro vuelto
del barquero es de Cervantes. Museo de Bellas Artes. Sevilla.
   Le adulo su apariencia quijotesca ahora que se conmemora, en tierras manchegas, el centenario de la muerte de su autor, un tal Miguel de Cervantes. Jaime apuntala que si no nos hemos enterado que el "Príncipe de los Ingenios", pergeñó las primeras líneas del hidalgo universal mientras estuvo preso en cárcel sevillana allá por 1597 y luego en 1602: "... ¿Qué podrá engendrar el estéril y mal cultivado ingenio mío, sino la historia de un hijo seco, avellanado, antojadizo y lleno de pensamientos varios y nunca imaginados de otro alguno, bien como quien se engendró en una cárcel, donde toda incomodidad tiene su asiento y donde todo triste ruido hace su habitación?" (Don Quijote de la Mancha, I, Pról., 9).

puerto sevilla
Puerto de Sevilla. El Arenal y al fondo Triana.
La Torre del Oro y una grúa para 
descargar barcos. Grabado del s. XVI.
   Los tesoros de América trajeron hasta esta capital ambición, riqueza y desolación en desigual reparto, como siempre. En siglo y medio, entre 1503 y 1660, llegaron más de doscientos mil kilos de oro y casi veinte millones de plata. Entremedias, la peste bubónica se llevó a la mitad de la población (en 1647 fallecieron sesenta mil almas, la mayoría en el barrio de Triana que hasta no hace mucho llevó la "cruz" de los desheredados -ahora la llevan las "tres mil"-, al otro lado del Guadalquivir frente a la Maestranza (que de toros y coches de caballos aquí están los más "entendíos"). 
   Desde allí, Triana, partía una manifestación del primero de mayo. Divididos los trabajadores entre sindicalistas de la CNT aquí, y la UGT y CCOO acullá; en medio el río, el "más grande", y el que más dividió el alma sevillana. Pasan al lado de los "señoritos" que ni se inmutan, toman su fino.
   Arrecian voces contra "Susana", su presidenta, que dicen, que le traiciona el "tronío". Y a un gobierno central "en funciones" que sigue haciendo más de lo mismo, destrozando al desheredado. Y eso que se había roto el bipartidismo (otra vez, ya fue historia, la izquierda, si es tal, no ha sabido gestionar el mandato de las urnas). Ante otras elecciones el pueblo anda un tanto desorientado. Pero el pueblo ¿cual? Que vuelve la derecha para "ná". Los jornaleros temen que a río revuelto volverá a ganar.
   Luego a la feria del libro, a pocos metros del Ayuntamiento. Allí también se habla de política. El historiador Carlos Arenas Posadas trasiega, con su libro Poder, economía y sociedad en el sur. Historia e instituciones del capitalismo andaluz, con la idea de cambiar el modelo de producción, de repartir el "capital", en una región que fue, y es, rica, como tantas otras, y que ahora vive de la "beneficencia". Diserta sobre un Estado de Bienestar de la razón, pero con el poco juicio de ver cómo las masas persiguen el favor de los poderes, de quienes les mandan, antes que la revolución. No quedan ambiciones de lucha que no sea el político de bancada, vamos, como en la República, como advirtiera Manuel Chaves Nogales, periodista sevillano que veía en "La Rebeldía del gañán", como las clases populares "aceptaban el mando del señorito, porque era el señorito, porque lo había heredado, por una especie de derecho divino, contra el cual no cabía revolverse", y ahora con eso de las revoluciones, miraban los "comunistas" de entonces, "a lo mejor el chico hacía carrera" (Ahora, Madrid, 18-1-1933). 
   Jaime no quiere hablar de política. Se "entiesa", eso sí, al hablar de los "tiemblos" de los tablaos. Que "su" Giralda en 1356 tiró su "peineta" para que los Reyes Católicos la coronaran a lo cristiano.

Terremoto detenido por la intercesión
de la imagen de San Francisco de Paula
.
Lucas Valdés (¿1710?). Muso Bellas Artes, Sevilla.
 Hasta Lucas Valdés se inventa un milagro de san Francisco de Paula para parar un terremoto unos siglos después (y no podemos por menos, delante de su lienzo, recordar que aún continúa el dolor en Ecuador por esos temblores de muerte reciente y ya casi olvidada de los telediarios).
   Unos días después la lluvia empapa a los rocieros. Pero no se arredran, como tampoco en marzo de 1947. Menos mal que ahora el Guadalquivir no se desborda. Entonces hubo casi siete mil desplazados, "refugiados" les llamaron (nos suena la palabra, ¿verdad?).
Misa en la capilla de la O. Foto Serrano. Abc.

 Cuenta Jaime que el general Queipo de Llano no abandonó su cortijo en Camas, porque no le mandaron suficientes embarcaciones para sacar a toda su familia (el "Moscardó" del Alcázar de Toledo en tiempo de paz, vamos). Los parroquianos se subían a carros y camionetas para asistir a los oficios. Luego a tapear un pescaíto en cucurucho de papel en la plaza del Salvador.    
¡Hasta verte Cristo mío!
José García Ramos (hacia 1895).
Museo Bellas Artes de Sevilla.
   En un relámpago se pasa de la alegría a la pena, de la esperanza a la resignación, de la elegancia, la musicalidad, al desparpajo lenguaraz, vivo, asceta, renegado. Con un Cristo en una mano y una jarra de buen vino en la otra. Sombrero o pañuelo, pero como un periquito en celo, camino de la ermita al lado de su Rocío, la virgen que es aurora de sus primeros recuerdos y sombra de sus desvaríos. En todas los templos reverberan las palmas de la Misa rociera. Las calles se inundan en cuanto el agua cesa de los canalones. El viajero aquí se pregunta ¿se disuelve la individualidad en el grupo y en la calle constante? Y remira sus rostros y siente la orfandad de otras tierras. No están lejos los escritos de Bécquer, los Machado, Cernuda..., que tanta soledad mordieron en sus exilios, más mortíferos los interiores.
Santa Rufina. 
Diego de Velazquez (1629-32.
Fundación Focus-Abengoa.
Hospital de los Venerables.
   Sevilla es religión, pasión, devoción y arte a "espuertas". Belleza a raudales como la niña/santa Rufina, alfarera universal de Velázquez, al que no todos otorgan su autoría. Nos mira desde el Hospital de los Venerables, con la inocencia inteligente, lustrosa, rizosa de un poco de locura... 
   Por aquí también pasó lo más alto de lo mitrado: san Isidoro, el arzobispo hispanogodo más famoso, y no hace mucho Juan Pablo II quien se dirigió a sus fieles desde la Giralda. Ahora su estampa de cera casi roza coronillas en la capilla de la Estrella del barrio de Triana.
   En la sobremesa de primavera en el patio de la pensión, a unos metros del número 20 de la calle de los Santos Mártires, donde naciera Manuel Machado, huele a jazmín y limonero. Enhebro las hojas de Ocnos de Cernuda para que no se las coma el asno del sueño en este multicolor rincón de aquella "ciudad de la gracia" de José María Izquierdo. A pocos metros un cuadro de la muerte de un torero. Allí una misa entre palmas y taconeo. Un rasgado de cuerdas de guitarra y el golpe de la mano sobre la caja retumba en la calleja con ecos de tambor de Semana Santa no muy lejana. Al atardecer, a hurtadillas desde la puerta del patio, se ve a la torre Giralda vestirse de espejuelos mientras el tranvía mortecino anuncia viajes a islas de las que te aconseja ser el último en abandonar el chiringuito. La noche mojada afloja el termómetro y el Guadalquivir ha cambiado la sombra de la Torre del Oro por embarcaciones de griterío y música pegadiza, entre risas y abrazos de parejas que alzan la vista hasta la Isla de la Cartuja.
   Los tres, Jaime y mi sombra con Cernuda bajo el brazo, tres infancias perdidas, una trinidad pagana, cerramos la cancela de los jardines de María Luisa. Los silenciosos azulejos de la Plaza de España dejan estampas trasnochadas y edulcoradas de la historia de cada pueblo mientras la luna se asienta en las barquichuelas del lago. 
   A la vuelta, por la judería, una joven suspira bajo el magnolio en la plaza aledaña a los Alcázares, "cuando me da un bajón me pierdo por estas callejuelas y remonto". Sus ojos azules giran hacia la trémula fuente que desemboca al patio de banderas. Después en la calle Bailén, como si un ejército hubiera arrasado sus angostos soportales, los "sin techo" se arremolinan sobre cartones mientras patrullas de limpiadores tratan de no salpicarles con mangueras el reguero de polvo y despojos de plástico que han amontonado el gentío a la puerta de comercios y tabernas. Jaime se tumba bajo un cartón con ellos. No quiere volver al hospital, ni ser cuerdo. 
   En la habitación van cayendo los párpados sobre las últimas páginas de La tierra que pisamos, novela de Jesús Carrasco quien se ha afincado aquí tras un idilio con la ciudad. Tras el título, un arrebato inmenso de imágenes y sufrimiento. 
   Amanece y esta Sevilla tiene, en sus cuadros, notas, olores y río, otro aroma interior, el del desvarío por lo perdido, por lo no vivido, por lo no sentido en su máximo esplendor. Que es, más que ayer, enigmática y recóndita. Que, una vez más, tan sólo es posible conocer y amar aquella tierra que pisamos, sudamos y labramos con los hijos nacidos de sus riberas. El resto es pura fascinación fugaz.