domingo, 24 de febrero de 2019

Miradas

 ¡Se sienten coño!, Tejero dixit.
23-F: el golpe y la falta de uniformidad
Ahora Semanal, 19/2/2016.

España no es país para "coños"


23 de febrero de 1981, 18:00 horas: Hemiciclo de las Cortes, Carrera de San Jerónimo en Madrid. Comienza la votación nominal de investidura del que será el segundo presidente de la joven Democracia en este país: Leopoldo Calvo Sotelo. Adolfo Suárez ha dimitido por las fuerte presión de la derecha extrema de su partido, Unión de Centro Democrático (UCD). Queda aún en el ambiente de estas Cortes vestigios de talante de aquellos estamentos del franquismo que se conjuró con el nacional-catolicismo ejercido entre clase política y jerarquía eclesiástica en los viejos tercios de representación. 
Resultado de imagen de tarancón y guerra campos   Algunos de aquellos obispos con sotana se encuentran en la sede de la Conferencia Episcopal también dirimiendo su nuevo presidente tras agotar monseñor Enrique y Tarancón su periodo máximo de ocho años. La lucha entre continuístas del régimen anterior y los aperturistas asemeja el principio de un cisma en la jerarquía de la Iglesia española. Están sangrando aún los duros enfrentamientos y puñaladas entre monseñor José Guerra Campos, ultraderechista conservador fiel al ideario del Movimiento Nacional y Enrique y Tarancón, línea monitorizada desde Roma desde tiempos de Pablo VI hacia la democratización de las instituciones.  
   Por su parte los militares cuentan con un militar de alta graduación, Manuel Gutiérrez Mellado, en la bancada del gobierno. Vestido de paisano, de nuevo talante, comparte el don de la política, mientras una parte de sus compañeros y mandos intermedios de algunas regiones militares están acuartelados, y grupos de guardias civiles van en autobuses bajo el runrún de "salvar la patria". Millones de españoles siguen por televisión y radio la votación desde hace unos minutos. 
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La Razón, 24-2-2019.
   18:23 h.: Se escuchan voces mientras suenan tiros en la cámara: "Todos al suelo", grita un número de la Benemérita. El teniente coronel Antonio Tejero, con tricornio y pistola reglamentaria en mano, se dirige desde la tribuna de oradores a los diputados que muy rápidamente se agachan bajo butacas. El presidente, aún, Suárez y el general Gutiérrez Mellado, intentan ejercer su autoridad. Santiago Carrillo del Partido Comunista de España (PCE), y algún otro, atienden sentados un final traumático.
   La pantalla de los televisores se ciegan en los siguientes minutos, y a partir de ahora la radio dibuja, con su instantaneidad, el infierno y el terror de unos diputados secuestrados. Fuera, las calles se vacían. En despachos de sindicatos y partidos, y en muchos hogares, se preparan maletas y se activan viejas consignas de la clandestinidad. Por lo que pudiera venir. "Se sienten coño", truena en los micrófonos. Si fue Tejero, o el teniente Ramos Rueda como dicen otros, lo cierto es que este vocablo tabernario volvía a atronar los oídos de millones de españoles. La España que siempre ha usado estas interjecciones testoseniles arropada tras un arma.
   Este febrero de 1981 el arrecie de una crisis económica hace saltar alarmas. También es patente el malestar que produce el difícil arbitraje de la organización del Estado, Comunidades históricas y otras de nuevo cuño -sin demasiados lazos y posibles-, y su difícil articulación con diferentes competencias en materias sensibles de Hacienda, Educación y policías. Y como cáncer crónico, el polvorín del terrorismo de ETA, asestando sus principales golpes al ejército y fuerzas de seguridad. Un ejército que aún mantiene una importante masa de oposición al nuevo ordenamiento democrático en sus mandos, por su alineación franquista, al que sentó, como una traición la legalización del PCE por Suárez. El secretario general del PCE, Santiago Carrillo, diría que el Vaticano, o algún otro obispo, conocían con anterioridad el Golpe. No es de extrañar. Cierta jerarquía había ahondado entre los dirigentes más extremistas de UCD, para desbancar a Suárez, promotor y proclive a ciertas leyes como el divorcio y despenalización del aborto; mientras, desautorizaban a Tarancón en la opción de desafectar la Iglesia de un régimen dictatorial como ocurrió casi cuarenta años. Es llamativo que hasta pasados unos días no hubiese comunicado de los obispos apoyando el régimen constitucional.
   19:00 h. En Valencia, el general Milán del Bosch declara el estado de excepción. Imágenes de carros de combate por el asfalto. Las cancillerías y medios internacionales hierven en teletipos pero no se implican ni hacen visibles. La televisión pública ha sido tomada por tropas. 
   21:00 h. Formación de un Gobierno provisional, hasta que a las 23:50 h. entra en el Congreso el general Alfonso Armada, tutor del rey Juan Carlos en su gestación como jefe de todas las armas.
Resultado de imagen de discurso del rey en el golpe de estado   Hora y media más tarde será este último, en retransmisión televisada desde La Zarzuela, quien apele a su autoridad para que cese el Golpe. Lo que entonces pareció un gesto heroico y decisivo para asentar su papel como monarca referente en la Transición, fue transformándose, a medida que iban surgiendo nuevos datos sobre la cuartelada, en dudas y teorías sobre cuál fue realmente su papel (hoy ponen en boca de quien fue su jefe en la Casa Real, el general Sabino Fernández Campos, cierta implicación del monarca, o naturalidad incomprensible, ante los hechos que se estaban produciendo). Inmediatamente a la retransmisión Armada abandona el Congreso. A las 5:45 h., Milans del Bosch anula el estado de excepción.
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Word Press.
   Son las diez de la mañana del 24 y salen las diputadas del Congreso. A las 12:15 h. los últimos diputados. La Democracia vuelve a la calle. ¿O no? 
  Los guardias civiles y militares que quedan dentro de las Cortes van entregándose a sus compañeros de armas. Luego vendría el juicio en el que no se aclararían totalmente los entresijos de la trama y sus instigadores. El ejército como institución siguió su rumbo, con sus luces y sombras. Vino su profesionalización, en el 2001, bajo el gobierno de José María Aznar, con el Partido Popular (PP). Se avinieron sus mandos al poder civil, pero siguió la opacidad en los cuarteles, como denuncia el ex-teniente Luis Gonzalo Segura en Un paso al frente (2014), por lo que cumpliría por ello varios meses de arresto y pérdida de destino y empleo. Habla de "casta" con privilegios y gasto con dinero público para uso privado. Además, se haría mixto y surgirían denuncias de otros/as militares, por sufrir acoso sexual y laboral (confirmado por casos como el de Zaida Cantera sobre un mando. El Tribunal Militar Central identificó entre 2004 y 2015 un total de ciento setenta y cuatro denuncias relacionadas con distintos tipos de acoso). 
   El terrorismo de ETA, argumento notable esgrimido para el Golpe, en 1981, llegó a su final definitivo con el abandono de las armas en el 2011, tras haber sido ampliamente reducido su acción por el acoso policial y social. Utilizado como estrategia política electoralista por los partidos, ha desaparecido de la percepción histórica colectiva lo que, a buen seguro, dejará superlativas lagunas para su análisis y aprendizaje futuro del hecho y sus derivas políticas. Desapareció de la primera línea del debate y asimilación para la ciudadanía, ¿con qué intereses, por qué? En estos meses, determinados políticos del espectro político de la derecha, tratan de sacar un valor añadido, apelando al "no" a la remisión o reducción de penas a los cientos de terroristas encarcelados, en aras de acceder a una gobernabilidad nacional. Partidos, alguno, que tantas veces se aconchababa en el gobierno con el partido nacionalista vasco que frenaba esos puntos de exceso en la condenas.
   Treinta y ocho años más tarde las Cortes han vivido, en este febrero de 2019, la no aprobación de los presupuestos de un gobierno fruto de la primera  moción de censura a un partido en el gobierno. El presidente Mariano Rajoy, del PP, perdió la presidencia ante Pedro Sánchez, del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), con el apoyo por parte de Unidos Podemos y el apuntalamiento de los nacionalistas vascos -que tan sólo unos días antes apoyaba al partido en el gobierno en los Presupuestos generales-, y catalanes (en pleno auge independentista). Moción tras la primera sentencia contundente sobre la corrupción del "Caso Gürtel", que hundía del pleno la línea de flotación del PP, rodeado por casi todo el país con una corrupción institucionalizada en casi todas las esferas de lo público. 
   En la crisis con los nacionalismos, la crisis catalana es el centro del debate y la carga del discurso contra el adversario. El nuevo líder del PP, Pablo Casado, con tentáculos en el expresidente Aznar, acusa de “traidor e ilegítimo” al actual presidente, por el intento de diálogo, y hasta supuesta negociación oculta, con los independentistas, sin acto de contrición de que fue su propio partido en el gobierno quien obvió y rechazó atajar y cauterizar el problema hasta llevarlo al enquistamiento de crisis perenne actual.
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         Algo parecido le ocurre a la Iglesia, a la que este aniversario del 23F le ha "cogido", pidiendo perdón al propio Papa Francisco, por los casos de abusos sexuales, extendidos a nivel mundial. Un perdón que no conlleva una apertura a que los casos se lleven por la vía de los tribunales no eclesiásticos y de expedientes todavía ocultos en la propia Iglesia.
   En el marco de la economía, la crisis es estructural, la brecha entre ricos y pobres, salarios y pocos yacimientos de empleo es desconcertante y pesimista. La convocatoria de nuevas elecciones al Parlamento nacional llegan tras la devolución de los presupuestos al gobierno socialista, presupuestos que, sobre el papel, eran de largo alcance en lo social y beneficiosos para Cataluña y País Vasco. 
La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, durante su intervención en el pleno del debate de las enmiendas a la totalidad del proyecto de Presupuestos Generales del Estado que ha arrancado este martes en el Congreso.
María Jesús Montero,
ministra de Hacienda. SER.
   A pocos días de otro ocho de marzo, que se espera "caliente", se visualizó, en el debate de aquellos, varias parlamentarias que brillaron con luz propia por encima de sus líderes. la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, destacó el boicot de los independentistas catalanes por demandas, a todas luces, imposibles, como la actuación del gobierno sobre el poder judicial ante el juicio del Procés por el referéndum ilegal y la proclamación de la república catalana (pesa la acusación por los delitos de rebelión y sedición a miembros del Partido Democrático de Cataluña (PDCAT) y Esquerra Republicana (ERC), momento de mayor crisis en la historia reciente del país, pues el partido en el gobierno, el PP aplicó aquellos meses de hace ya más de un año, el art. 155 por el que se suspendía el gobierno de la Generalitat. Del otro socio de gobierno del PSOE, IU/Podemos, la portavoz en el Congreso, Irene Montero, lidera la presencia en los medios y descarta que su pareja y líder de la formación, Pablo Iglesias, deje de disfrutar su permiso de paternidad. 
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Ada Colau. Alcaldesa de Barcelona.
El Mundo.
   En la formación de Ciudadanos, Inés Arrimadas sigue las claves de su asesor de imagen: no importa la confusión en los mensajes mientras se presenten atractivos y con "enganche" ante una opinión pública que no destila precisamente criterio (también tienen resonancia mediática las alcaldesas de Madrid y Barcelona, Manuela Carmena y Ada Colau a las que cuesta mucho hacer visibles sus proyectos de habitabilidad y mejora en lo social en sus respectivos Ayuntamientos). 
   Esto dice mucho del "enganche" y avance real del movimiento feminista, de la presencia clara de la mujer en la primera línea de la política. La abortada modificación de la Legislación Laboral, que instauró el PP, ha terminado por cuartear el acceso a una contratación y salarios mínimos que, se sigue saldando con la salida de aquellos y aquellas jóvenes mejor formados para otros países, y los yacimientos de empleo no se amplían más allá del sector servicios. La mujer sigue discriminada en salarios y acceso a puestos decisorios.
   La clase política, igual que el país, está tocada. No acierta a hacer propuestas esperanzadoras y sobre los temas que realmente preocupan a los ciudadanos: paro, sanidad, educación, vivienda… Los partidos no reaccionan ante las sentencias de corrupción, y se abren nuevos fangos como los protagonistas de las escuchas del comisario Villarejo al entorno del rey, ahora emérito, Juan Carlos, o para el BBVA en la lucha por el control del emporio bancario… El ínclito, y a punto de ser presidente del gobierno, Rodrigo Rato, en la cárcel después de haber sido ministro de Economía y presidente del Banco Mundial; amén de los casos sobre los ERE que afectan al PSOE en Andalucía donde, por cierto, la alianza de PP, Ciudadanos y la extrema derecha en VOX, acaban de desplazar al mismísimo PSOE de Susana Díaz. Todo ello  hace que se disparen las alarmas para que la horquilla entre derecha y extrema derecha, con más que posibles alianzas, generen un marco en el Parlamento de la nación, hasta aquí desconocido. No sería por la presencia de principios ideológicos marcados y rozando casi lo inconstitucional, sino por la visualización ahora diáfana de discursos que nadie imaginó que visualizaría un ataque tan directo a logros democráticos como pueden ser la diferenciación de territorios, el aborto, o la igualdad entre sexos. Sobre esto último preocupa, y mucho el ataque a los observatorios sobre Violencia de Género, hasta llegar a una lucha encarnecida en las redes donde ha resurgido o se plasma la misoginia latente, a llegar a la "lucha de sexos", hasta el insulto de "locas del coño" y "feminazis". Preocupa, por tanto, hacia donde van las masas, hacia donde va la ciudadanía y su capacidad de reacción.
   Como dice la escritora Diana López: “… me di cuenta de que yo ya era feminista mucho antes de que Gallardón me cabrease; de que probablemente ya lo era cuando, jugándome un zapatillazo, le decía a mi madre que no me daba la gana recoger el plato de mis hermanos. Cuando después de negarme a besar a un chico de clase, él me empujó contra la pared de la discoteca y me amenazó diciéndome que no se me ocurriera decírselo a nadie porque tenía novia y todos me odiarían por provocarlo. Cuando, con dieciocho años, rompí unilateralmente las relaciones con mi pandilla del instituto por lo molesto que me resultaba que llamasen «cerdas» y «zorras» a todas las chicas que no les caían bien. O cuando recordé lo mal que me había sentido después de no denunciar a aquel imbécil que se propasó… Porque, al final, el feminismo no es más (ni menos) que una bonita forma de acercarse a la felicidad. Me preocupa que este no sea país para coños.” 
   Al menos hoy, pero no sabemos hasta cuando, saldrían, según los sondeos, más mujeres del Congreso que aquella mañana del 24F, y menos de voces cuartelarias. Pero a la esquina vienen el 8M, el 28A y el 25 de mayo. Fechas de reivindicación y de acudir a las urnas. Luego veremos qué queda de todo esto, y cuanto vuelve de aquello.

sábado, 22 de diciembre de 2018


Miradas

Doce años sin piedad
Dictadura y terror en Uruguay (1973-1985)
La Noche de 12 Años : Cartel

   La noche es puro hielo y parece haberse colado en la sala. La humedad de las celdas carcelarias traspasa los pulmones y huesos de los encarcelados hasta apresar los nuestros. Los rostros se endurecen en silencio contenido. Con el último crédito el aire surge en cortas bocanadas desde algunas gargantas y, con el fundido en negro sobre la pantalla, todo se vuelve oscuridad eterna como en La noche de doce años (Álvaro Brechner, Uruguay, 2018).
   Estamos en 1973. Se alza la dictadura cívico-militar en Uruguay. El ejército “retiene” a nueve dirigentes del grupo guerrillero del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaro: Raúl Sendic, Eleuterio Fernández Huidobro, Mauricio Rosencof, José Mujica, Adolfo Wasem, Julio Marenales, Henry Engler, Jorge Manera y Jorge Zabalza. La cinta recoge el secuestro de tres: Mujica,  Rosencof y Huidobro. Aislados, los carceleros rumian: "como no pudimos matarles, vamos a volverles locos".  
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Mujica, Rosencof y Huidobro.
   El guión acompaña a estos intelectuales con ideas en acero esculpido. Había que escoger entre tantos miles que no pudieron convertir su tragedia en Arte, pero su desesperación está presente.
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Logo del Movimiento Tupamaro.
   En los minutos/años, casi doce, que condensa este homenaje-documento, no sale a la calle, ni a la guerrilla urbana del Movimiento, los fines; son secundarios. 
   Aquí importa cómo arman sus tiempos entre aquellas paredes para nicho  de muerto, escasos dos metros cuadrados, una letrina pudibunda en la cabecera, ventanas cegadas por el hierro, sin cielo, sin más olor que su propia descomposición, entre baldosas heladoras, perdiendo la vida en vano. Doblados por la bota castrense, sus miradas hueras en la desesperación, y la rendición al sueño en un cuerpo carcomido por los palos y las descargas en sus miembros. 
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Rosencof puso versos al infierno.
Desde la Ventana.
Al piano Sylvia Meyer
   Pasan los días, horas, minutos, cada segundo, siguiendo el deambular de una hormiga entre sus manos, buscando al otro golpeando tímidamente la pared: "(...) Pinio Ungerfeld me enseñó el alfabeto de los dedos, que en prisión aprendió sin profesor: -Algunos teníamos mala letra -me dijo- . Otros eran unos artistas de la caligrafía. La dictadura uruguaya quería que cada uno fuera nada más que uno, que cada uno fuera nadie; en cárceles y en cuarteles y en todo el país, la comunicación era delito. Algunos presos pasaron más de diez años enterrados en solitarios calabozos del tamaño de un ataúd, sin escuchar más voces que el estrépito de las rejas o los pasos de las botas por los corredores. Fernández Huidobro y Mauricio Rosencof, condenados a esa soledad, se salvaron porque pudieron hablarse con golpecitos a través en la pared. Así se contaban sueños y recuerdos, amores y desamores: discutían, se abrazaban, se peleaban; compartían certezas y bellezas y también compartían dudas y culpas y preguntas de esas que no tienen respuestas. (...)". Eduardo Galeano, "Celebración de la voz humana/2", El libro de los abrazos, 1989.
Resultado de imagen de la noche de 12 años personajes huidobro    Antonio de la Torre es José Mujica luego presidente de la República (2010/2015). Ricardo “Chino” Darín es Mauricio Rosencof, el “Ruso”, de origen polaco-judío, dramaturgo, poeta, novelista, y activo periodista, columnista de la revista semanal Caras y Caretas, coautor con Huidobro de Memorias del calabozo, de donde surge este film. Alfonso Tort encarna a Eleuterio Fernández Huidobro, Ñato, luego ministro de Defensa Nacional con Mujica y con Tabaré Vázquez, ejerciendo la vicepresidencia en varios periodos. 

  Sufren torturas, ocultas a la cámara, al puro estilo Dan Mitrione -al que el grupo guerrillero mata en 1970-, enfureciendo al régimen militar y a sus aliados, EEUU con Nixon como presidente. La película no se recrea en los interrogatorios a base de golpes y vejaciones bajo capuchas informes, ahogamientos con agua, e insultos; no contar, no decir nombres (que aún hoy sus protagonistas desisten en su vida diaria).    
Resultado de imagen de la noche de 12 años personajes huidobro   Debía evitarse que el sujeto perdiera toda esperanza de vida, determinar su grado de resistencia, examen médico; una muerte prematura significaba el fracaso del técnico. "Siempre hay que dejarles una esperanza, una remota luz", teorizaba Mitrione. Los torturados resistieron con dignidad. “Ruso” apostilló en su día que gracias al humor, difícil paradoja. El arte, la ensoñación, su inteligencia, les salvará, pero no obvia esos momentos en los que no es suficiente su bagaje para estremecerse ante el vacío de la soledad, de la locura. 

   Otros miles de revolucionarios se dispersaron por el continente huyendo de la muerte segura. A los más de trescientos muertos o desaparecidos, se calcula que más de trescientos ochenta mil se vieron obligados a abandonar el país. Llegarían al Chile de Salvador Allende.  Participan en la lucha chilena y sufren las consecuencias de la Dictadura impuesta a sangre y fuego desde el 11 de septiembre de 1973 por el general Augusto Pinochet. Huidobro, con Graciela Jorge, lo documentan en Chile roto (1993). Otros llegan a Argentina, a Venezuela y por supuesto Cuba, un referente para muchos, imbuidos de su revolución.
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Lucía Topolansk y Graciela Jorge, también presas Tupamaras,
 lograron escapar de la represión. Treinta y una mujeres
lograron la fuga el 30 de julio de 1971.
    ¿Y las mujeres? Aquellas que fueron violadas, desechas sus entrañas y hasta quemados sus cueros cabelludos, que vieron morir a los suyos y también asesinadas, también hoy piden la palabra. En la película aparecen Soledad Villamil, la psiquiatra que colabora en el cuidado de los internos, Silvia Pérez en Ivette, Mirella Pascual en Lucy, la madre de Mujica, mujeres que nos recuerdan a las madres de la Plaza de Mayo en Argentina. ¿Cuantas madrugadas compartieron estas mujeres y otras como un alma, para cargarse de un activismo, la remilitarización, aquella que sesga vidas fuera de la pantalla para luego sobrevivir en la paz?  
   Han pasado más de cuarenta años de aquello. Aquí en España estamos entonces casi en vísperas de recuperar la Democracia, todavía no se sabe, pero en puertas de una transición democrática. En las calles también hay violencia. De Uruguay no llega nada. Nunca llegó nada. Hoy en día tampoco se sabe mucho. Nos narcotizan con informaciones que nos saturan y nos repiten que no hay más allá de lo que ellos quieren que "pase".
   Ahora, aquellos revolucionarios, y ciudadanos crecidos en la Democracia, buscan a los responsables en un país que se reencuentra con su historia. Desde julio tienen su Ley (Nº 19.641), para el recordatorio y reconocimiento de sitios de la Memoria Histórica. Lugares donde las víctimas, por motivos políticos, ideológicos o gremiales, fueron acechadas por el terrorismo de Estado y violados sus derechos. Se observan dos periodos que van del 68 al 73 por la aplicación de los preceptos de los denominados entonces de Doctrina de la Seguridad Nacional, y un segundo periodo del 73 al 85 bajo la dictadura cívico-militar.
   Difícil e intrincado momento para el desarrollo de esta Ley, como hemos vivido y seguimos también en nuestro país, atrapados, sobre todo aquel, entre el crecimiento imparable de las extremas derecha de los vecinos en Brasil o Argentina, y en el propio Uruguay, donde los paramilitares ven el mismo campo abonado tras la guerra mundial donde aterrizaron los mandamases nazis. Hay quien dice que fueron el germen del genocidio sistemático que se va destapando con fórceps. 
   Allí, en Uruguay hoy se busca a los torturadores, se habla de la Memoria contra los dictadores, quieren llegar al punto final sin sentirse derrotados, desde la Justicia. Es un matiz diferenciador con argentinos, chilenos y españoles que a veces parece que buscamos una reparación desde la derrota. Quizás me equivoque. No se conforman con los huesos de sus muertos; requieren restablecer su dignidad y su lugar en la historia desde la igualdad; son políticos, que han tenido el ascenso al poder, como dijo en su día Huidobro, y no pueden orillarse al odio ni a la simple restitución del honor descompuesto.
   Al abandonar la sala queda hablar de las otras noches de los Guantánamo, del mundo árabe oculto, del África ninguneado, de tantas otras noches que aún perduran. Es silencio. Por dentro, el temor a que alguien mantenga el interés en que suenen de nuevo truenos de tormenta, relámpagos del brillo de los cañones de un fusil apuntándonos. Y eso alargará a la eternidad, como siempre, el amanecer en libertad y justicia. Vuelve el fascismo, el autoritarismo, sin haber acabado con las celdas inhumanas de La noche de 12 años.

viernes, 8 de diciembre de 2017

Miradas

Última tregua en Menorca

      Una madrugada más. Mientras recuento cuatro campanadas del reloj de la catedral comparto, con el vecino de enfrente de la calle, un insomnio pertinaz. Él devora la noches con una película tras otra ante el televisor. Yo me rindo a cualquier lectura y, de vez en cuando, recreo algunas escenas de mi vida que se cuelan hasta esta habitación vacía ya de seres y recuerdos. Acabamos de ver -me entienden ustedes-, Muerte en Venecia de Luchino Visconti: "Aquel que ha contemplado la belleza está condenado a seducirla o morir". Me sobrecoge esa frase porque me retrae al embrujo que yo siento por esta Menorca.
Del blog de David Fraile, A contracorriente.
   Asomado a los acantilados de Cala Morell me he condenado a seducirla, a volar por sus acantilados, caer a las aguas transparentes bajo la sombra del pétreo elefante imaginario de lava, y poseerla en sus entrañas.
 Sobre mi mesita La tregua (Mario Benedetti, 1959), mi propia sombra biógrafa lacrada. Una historia aparentemente inocente que refleja la misma negrura de mis amaneceres. Es el diario de un anónimo a punto jubilarse que inverna tras la muerte de su esposa. Manías mías; he tratado de seguir el mismo calendario que el protagonista, pero al final de tantos días de soledad nadie, ni nada, ha tocado el filamento de la pasión, que diese "tregua" a mi desánimo. El tipo de la novela recupera fugazmente el Amor, y para siempre el corazón de su hija mientras yo no alcanzo para la mía ni a ser paret seca (nervios de piedra que hilvanan esta isla, que se sustentan sin argamasa ni cemento y protegen a sus gentes de los fuertes vientos de Tramuntana (como yo hubiera deseado angustiosamente abrigar a mi niña de los despiadados).    
Necrópolis de Cal Morell.
   No me restan fuerzas, como otras noches de luna hipnótica, para acercarme hasta la misteriosa necrópolis donde hace casi tres mil años enterraban majestuosamente a sus congéneres los indígenas de la isla.
Sa Naveta des Tudons.
   Me siento como un barco a la deriva, o peor, volcado, como una Naveta, muerto, sólo, al que ningún pescador remonta a puerto. Tan sólo algunas auroras siento recuperar mis restos de brío para traer la piedra que falta a la Naveta de Tudons y luchar por la doncella con aquellos dos gigantes que debían construir el edificio más alto o el pozo más profundo. Aunque sé, como débil que fui siempre ante ellas, que al final hubiera dejado en manos de su hermosura mi vida; siempre me diluí con la belleza. Nunca fui héroe ni el más de nada en ninguna revolución, lucha. Y ahora, en el ocaso de mi vida, no tengo aliento para hablar de las batallas que recorren estas callejas, por este nacionalismo-separatista. Deseo la "Tregua" entre los "compañeros" de este viaje maldito, los nacionalistas estatales y los centralistas. Estoy cansado, cada noche más, de aquellos, de aquí, y de allá, que revientan ilusiones, que engañan realidades, que fuerzan leyes, que incendian almas envueltas en banderas para sus "causas", que no son más que cajas de caudales. Las guerras matan a los de siempre. A los que pasan de seductores a mártires, a los que cambian de color de uniforme y de púlpito, de dictadores a demócratas inviolables, siempre acaban en el limbo del destierro de oro, o se eternizan en el poder.
M. del Mar Bonet, el pasado 2 de agosto en Líthica.
Cincuenta años de poesía, música y sensibilidad.
https://www.youtube.com/watch?v=i_nsYpBf7nM
  Hace unos meses la voz de María del Mar Bonet deshizo para mí, en lluvia fina de ese poético catalán de siempre, las grandes masas rocosas de Lithica, la cantera que guarda la memoria de estos muros de casas, muros y calles de Ciutadella, y de toda la isla. Escuchándola imaginé ser la sempiterna sombra inadvertida en aquellas noches de luna llena alrededor de la Taula para hablarle a los dioses, o a la Nada. Y también intuí grandes tormentas por caer sobre intencionados desencuentros entre los poderosos.
Poblado Talaiótico de Talatí de Dalt.
   Quisiera haber sido el vigía de todos los siglos y haber avisado del peligro a esta isla arrasada por los más fieros, hasta por los vientos; el farero que evitara las muertes aquella fatídica noche del nueve de febrero de 1910, cuando un temporal del diablo hundió el General Chanzy. Ser aquel honrado pescador con el único superviviente, Marcel Baudez, que cuidó su cuerpo magullado y que renunciara a la moneda de veinte francos que había quedado pegada a su piel salitre. Hoy, los atardeceres en Punta Nati son sobrecogedores por cuantos abrazos sudan ansiosos por restañar heridas que tardarán a cicatrizar por haberse erigido muros de fronteras a la sinrazón cuando los hombres fueron humanos por cuidarse desde las cuevas.
    Fusilamiento del  almirante John Byng,
declarado culpable de la pérdida de Menorca,
a bordo del HMS Monarch (14 de marzo, 1757). 
Wikipedia.
    Pero también hubiera querido estar bajo la piel del almirante John Byng, al que casi tres siglos después Gran Bretaña no perdona no haber "defendido" la isla frente a los franceses (no se olvida que Menorca estuvo entre 1708 y 1802 setenta y un años bajo el dominio británico, siete bajo el dominio francés y los quince restantes en manos españolas, su situación oriental en el mercado del Mediterráneo es codiciada desde siempre); una manipulación de la Historia, una hoguera más sobre la manipulación política de la Corte quemando una honra para distraer la mala gestión de los políticos (recuerdo aquellos noticiarios con cruzadas versiones y acusaciones sobre el tremendo asesinato en las Ramblas de Barcelona y de Cambrils, verano 2017). 
    Continúa el telón de fondo de la muerte sin ton ni son. Ahora, como ayer, tampoco escucho aquí demasiado la crítica a la gestión de los distintos gobiernos catalanes; allí, en el centro peninsular, a los gobiernos centrales tampoco. Corre el bochorno y la indignación al ver a un presidente de un gobierno central sentado ante un tribunal por la corrupción sistémica en su partido (M. Rajoy, o, en el inicio de la joven democracia restaurada cuando se "olvidaron" las X en luchas desde las cloacas frente al terrorismo con fines espurios y etcétera, con F. González; ligera memoria).

   Leo en el diario de La tregua: "Son raras las veces que pienso en Dios. Sin embargo, tengo un fondo religioso, un ansia de religión. Quisiera convencerme de que efectivamente poseo una definición de Dios, un concepto de Dios. Pero no poseo nada semejante...". Pero, ¡hace tanto que deseché la fe! Ni aún cuando paso admirando lo que es para mi una enorme mole con forma de embarcación, la catedral de Santa María, que no quiero como lecho mortuorio para mis restos. La muerte de inocentes, la miseria de tantos por nada, a cambio de nada. 

Fornells, tras los lomos del asno
que pasta en la cima del Toro.
   Miseria humana que luego se continúa con el chabacaneo político con pretensiones de paralizar, aún más, mentes adelgazadas tras un esclavizante trabajo, y un repiqueteo de charanga y pandereta; de que si el Procés Catalán es o no posible, que si el "155" ha sido la solución a los males..., ¡hasta Fornells quiso independizarse de Baleares! Ya sabemos que entre vecinos siempre se quiere poner tierra de por medio cuando no media la cordura. Y ahora los hijos de las islas, casi desarrapados, tienen que marcharse porque no hay un techo donde cobijarse dignamente. La especulación y el turismo han disparado los precios de la vivienda o el comer, y ni sus padres pueden ayudarles. Buscan refugio en tierras de la península, allá por tierras gallegas, aunque les da igual el lugar, el caso es sobrevivir al azote de la mísera ambición de los sinalma.
   Ayer mañana un hombre deslizaba una carretilla cargada de sandías por la playa Cavallería, hasta que una cayó abriéndose en un rojo sangre... Mi angustia me lleva a presagiar el terrible fantasma de los nuevos "fascismos" segregadores, enarbolando emblemas grabados en crematorios que desfilan indemnes vociferando por estas calles.   
    Me ha parecido escuchar los cascos de un caballo negro abajo en la calle y alzarse sobre mi puerta, ¿será una señal de que no llegue al próximo san Joan? Siento que el uniforme que cuelga en el viejo armario es mi mortaja, y que mi último paseo por 
Pont d´en Gil, Cap de Banyos,
en El Camí de Cavalls, 10/113.
El Camí de Cavalls será para vigilar la belleza de esta isla, la bondad de sus gentes y poner al abrigo a cuantos quieran asirse a sus playas y acantilados sin importarles la lengua, el color o la idea del otro. 
   Bajo los últimos peldaños de esta vieja escalera, dolido porque veo en los hombres que vienen no entra la paz serena por compartir un paraíso, sino arrasar, anular al otro en su conquista; cerrar con muros de cemento gris, como sus cerebros, la mina del potosí que suponen la diferencia y la justicia verdadera. La historia se repite, como lo hará siempre, con el guion ya desgastado de la película del hombre y sus circunstancias. 
Manuscrito árabe de la Maqamat 
Al-Hariri مقامات الحريري, antes del siglo XII. 
Yahya ibn Mahmud al Wasiti. (Wikipedia)
   El resto es una Tregua más, una quimera compartida por unos ilusos que seguimos estelas como que hace casi quince siglos creó para esta isla Abu Otsman Çaid ben Hacam, el Omeya de Talavera, que atrajo hasta aquí hombres de ciencia, á quienes colmaba de beneficios, y hasta los rescataba si caían en poder del enemigo; un poderoso-erudito que recitaba versos aunque luego fuera implacable con quienes abusasen del vino. Pero terminó diluyéndose en la historia como tantos otros ante la mediocridad de sus sucesores que se han crecido en estos tiempos. Tan sólo resta entre el pueblo la "Leyenda del moro Xorio" que, según cuentan, transcurrió en la Cova d´en Xoroi, la historia de una tragedia en el amor, para  un idílico balcón sobre la mar.
   En este instante la sal nívea que abandona el agua cuando la ola rompe sobre el acantilado se mece en mis labios. No me resta el aire ni para un último suspiro. Creo que pasó a mi lado, la última Tregua, para esta mi única y reconocible para mi, vida. Mañana embarcaré en mi llaut Petita hasta Punta Nati, y la vela me cubrirá sobre su roca al atardecer. 
Idó...


lunes, 24 de julio de 2017

Miradas


¿Mi balanguera o la cuadratura del círculo de Ramón Llull?

   Frente al obrador de mi panadera de siempre se reflejan, en los cristales que cierran los arcos del Archivo Histórico, los primeros rayos de sol de invierno todavía adormilados. Aina me sonríe pícaramente mientras salpica entre sus manos la última ensaimada; es la hilandera de mis sueños, aquellos en los que le susurro los primeros versos del himno balear:
Archivo Histórico Provincial de Palma.
Himno: https://www.youtube.com/
watch?v=nnJ907Rept0a

Adaptación de un poema
de Joan Alcover (1854-1926)
.
    
La Balanguera (Catalán )
La Balanguera misteriosa,
com una aranya d'art subtil,
buida que buida sa filosa,
de nostra vida treu el fil.
Com una parca bé caviŀla
teixint la tela per demà
La Balanguera fila, fila,
la Balanguera filarà. (...)
La Balanguera
(del francés "boulangère", panadera, hilandera para otros estudiosos) misteriosa,
como una araña de arte sutil,
vacía que vacía la rueca,
de nuestra vida saca el hilo.
Como una parca que bien cavila, tejiendo la tela para el mañana.
La Balanguera hila, hila,
la Balanguera hilará. (...)
   Mientras me alarga el pico de un llonguet con sobrasada vuelve sus preciosos ojos hacia el espejo, desaloja un mechón de cabello de su frente y murmulla bajito, mas yo lo oiga, que esta tarde irá con su novio a Soller en el viejo tren de madera que sube hasta la sierra de Tramontana. Fuera me espera Javier agitando los brazos sobre su Vespa como un farero en mitad del mar de piedra que es la calle Ramón Llull (aquel que versó la cuadratura del círculo en el siglo XIII). Soy su paquete hasta el castillo de Bellver. Nos persigue un huracán de voces que retumban en callejas y patios medievales. Estresados, miles de turistas reparten fotos a diestro y siniestro del planeta con su ipod. "A eso lo llaman viajar", escapa a voz un viejo sentado bajo el olivo de Cort  frente al consistorio de Palma, a mi me recuerda, el olivo las fauces de un león sobre un águila. En sus manos un libro, Turbocapitalismo, los maestros de la quiebra (Kant Ediciones, 2016) de T. Raphael Nagel: "...el crecimiento económico que tenemos actualmente viene en gran parte por el turismo, pero el tema del turismo también es fruto de las inseguridades que generan países como Francia con los últimos atentados, los países árabes... Esto tampoco es sostenible, no es un crecimiento que vayamos a tener aquí para siempre, es temporal".
   En el castillo/cárcel esquivo a los vigilantes tras la silueta/cartón de Gaspar Melchor de Jovellanos, en la que fuera su celda durante seis años. Alcanzo uno de los libros de su biblioteca: Memoria sobre la educación pública o sea tratado teórico-práctico de enseñanza con aplicación a las escuelas y colegios de niños. Cartuja de Valdemosa (Mallorca, 1802). "Hace unos días estuvieron miembros de la Sociedad Económica Mallorquina, de Amigos del País, me parece escucharle, y me pidieron que les redacte un proyecto para que aquí, en Palma, exista un centro de enseñanza media gratuito y libre de admisión, como en mi Gijón". ¿Una educación universal, una reforma agraria que acabe con la pobreza imperante, más obras públicas útiles para uso del pueblo, abolir la Inquisición y una economía más liberal que no de sólo riqueza a familias nobiliarias? Eran los ilustrados del XIX en el poder, pero. hoy ¿Quiénes gobiernan y con qué afán de hacer jirones esta manida "piel de toro"? Y no es colear la leyenda negra que nos impusieron desde fuera con clara intención de hacerse con las extensas tierras conquistadas en Europa y allende los mares (que en la historia de todos los territorios ha imperado la tiranía de ciertos mandamases del uno al otro confín). Las luchas por un tipo de sociedad u otra, se remonta a los orígenes del mundo, y la lucha de los desfavorecidos por dejar de serlos se ha encontrado de bruces con los "dueños" de sus vidas (y de sus almas si se suma la Iglesia). Costó, y cuesta, deshacerse del yugo, y las flechas. Un periódico destaca que el gobierno balear incrementó casi un ocho por ciento el presupuesto en Educación para el pasado curso (rara noticia frente a tantas sobre juicios a expresidentes corruptos, fiscales con bienes en paraísos ídem, y realezas casquivanas, pero ahí queda; en una tierra donde los "bribones" bautizan yates millonarios para su rey). Mirando a la bahía los gigantes cruceros borran con su griterío informe los desgarradores lamentos de heridos y presos de las guerras de Sucesión y Civil lacrados a estas paredes de la fortaleza. 
Hondero, en Felanitx, pueblo
natal de Jaume Mir (1915-2012).
    Igual que se perdieron, si no fuera por algún cuadro alegórico, los cuerpos de los honderos primitivos de las Baleares, aquellos que fueron mercenarios para los púnicos (cartagineses),  contra los griegos en Sicilia durante los siglos V y IV a.C.), y luego de las legiones romanas de Julio César en las Galias (58 a 51 a.C.).
    Ayer, la Cartuja todavía manaba la desesperación en los ecos de las "gotas de agua" de F. Chopin (su Preludio Opus 28, nº 15). La certeza de la muerte alcanzando a su amante George Sand y su hija, le hizo creer, al verlas, que eran espíritus del otro mundo (como mi balanguera en quien no he dejado de pensar un instante).
   Corro hacia la estación del tren que llega hasta Sóller y la veo abrazada a través de la ventanilla del vagón. El guardagujas separa nuestros raíles.
   Dejo partir la máquina de hierro y madera y busco el andén donde colgaron, no ha mucho, obras de Joan Miró (Barcelona 1893, Palma de Mallorca 1983). Dibujos que sellaron fantasías a la dureza del hierro sobre el metacrilato. Caigo en un mundo de constelaciones oníricas de aparente infancia, si no fuera porque en el Es Baluard, el museo de arte moderno, donde tropiezo con el Miró luchador, resistente al franquismo. 
   Alrededor de Ubú Rey, la obra literaria de Alfred Jarry, Miró arroja el horror en esos muñecos locos, estereotipados hasta la estupidez, que han vuelto en uña y carne a los plasmas de nuestros hogares y tribunas de medio mundo. Miró se enfrentó al paradigma del dictador, quizás su obsesión permanente. Hoy parecen haberse diluido las líneas rojas en las democracias y ahí están los neo-xenófobos, los neonazis, los homófobos,  cómo crecen en el Este Europeo, como se alzan populismos en EEUU, ocultándonos los muertos colaterales que se van quedando en nuestras cunetas virtuales. Y tiemblo al comprobar los fascismos emergentes, los gritos en las calles contra los inmigrantes, las casas quemadas, los refugiados sin refugios, los líderes más esperpénticos en las más altas predelas de nuestros parlamentos. Y la visión de Miró se engrandece y los colores, el rojo y el negro, son la sangre y el luto (Llull llevó a la tinta, el negro de las palabras impresas, el Llibre de les bésties, (El libro de las bestias), parte sexta del Félix o Libro de las Maravillas, donde ya destapaba el fondo del ser humano ante el poder). 
   Alguien me sugirió que Mahler es la tierra y Debussy el mar. Ambos suenan bajo el faro de Formentor donde cae la tarde en un inmenso claroscuro de piedra y mar cristalina. Ya en la noche, en la plaza de Pollença, tres jóvenes pasean un perro a la puerta del Casino, en un mero paréntesis en su locura diaria. Luego llegarán el otoño e invierno. Dicen sentir nostalgia por una pantalla sobre la que proyectar el cine de siempre. Disfrutar, pausadamente, de un Cine-club con las películas en blanco y negro. Quieren entender el cine actual y sobre todo charlar de los temas que les preocupa y dar vida a un lugar que se desborda en verano pero por el que todo pasa muy rápido. No deja posos de cultura, de raigambre, de saber, más allá del ocio de historia abreviada y gastronomía. Es el ritmo de la vida actual, no más.
   Al final, casi de madrugada, vuelvo hipnotizado, bajo un silencio sepulcral, hasta mi hogar de paso: la puerta del obrador de mi balanguera. Allí, donde un día más, he tratado de cerrar, en un círculo imposible como hiciera Llull, la cuadratura humana de esta hermosa isla; una cuadratura con ese mosaico de vidas e historia que he ido encontrando en Palma donde quiero sentir la próxima estación.